Quiénes somos 

Dos autónomos que un día dijeron  

Espenta no nació en una sala de reuniones con una pizarra llena de post-its. Nació de la experiencia real de trabajar mucho, aprender más y darse cuenta de que había una forma mejor de hacer las cosas. Somos Mari Carmen y César, y esto es lo que hay.

“Tiene una habilidad natural para simplificar lo complicado, organizar lo que nadie quiere tocar y convertir en posible lo que parecía imposible”.

Si buscas a alguien que haga el trabajo con cabeza, con energía y sin andarse con rodeos, es ella. Aunque los trucos no los revela sin un té matcha de por medio.

“No va de gurú, no vende métodos ni se inventa palabras en inglés para parecer más listo. Va de lo que sabe hacer, que es mucho, y de transmitirlo sin artificios”.

Su filosofía es sencilla: ser buena persona, trabajar bien y, si todo va como tiene que ir, tomarse unas cervezas con la gente a la que quiere. No hay mucho más misterio.

¿Y quiénes son juntos?

¿Y quiénes son juntos?

Pues juntos suman más de veinte años de experiencia, un buen puñado de proyectos sacados adelante, algunas anécdotas que no caben aquí y las ganas intactas de seguir ayudando a quien tenga algo entre manos y no sepa muy bien por dónde empezar.

Uno pone el orden, la estrategia y el derecho. El otro pone la tecnología, el marketing y la visión. Los dos ponen el trabajo, el humor y las ganas.

Si eso es lo que necesitas al lado, aquí estamos.

¿Hablamos?

O la Srta. Pérez, que es como la conoce hasta su familia.

Licenciada en Derecho, adicta a los cursos de formación, capaz de relacionar cualquier situación de la vida con un capítulo de Los Simpsons y, sí, todavía escucha a los Backstreet Boys en la intimidad. Queda advertido.

Pero más allá de la presentación, Mari Carmen es de esas personas que entran en un proyecto hecho un caos y salen dejándolo funcionando como un reloj. No es magia, aunque a veces lo parezca. Es que tiene una habilidad natural para simplificar lo complicado, organizar lo que nadie quiere tocar y convertir en posible lo que parecía imposible.

Le encanta el momento en que todo está por hacer. Esa fase donde las posibilidades son infinitas y hay que construir algo desde cero. Ahí es donde brilla. Luego también se queda para ver cómo funciona, claro, pero el arranque es lo suyo.

Por si fuera poco, es madre, lo cual, como ella misma dice, la ha metido en batallas bastante más duras que cualquier proyecto empresarial. Conseguir que su hija no salga la última de ballet y que el pequeño deje de lanzar objetos contra las paredes de forma aleatoria es un reto de gestión que ya quisieran muchas empresas del Ibex 35.

Un día intentó ser normal y fueron los peores dos minutos de su vida.

César llegó a Espenta por una vía que nadie elige pero que a veces sucede. El estrés le mandó al hospital y eso le abrió los ojos. Decidió que ocho horas frente a una pantalla aguantando caras largas para llegar a fin de mes no podía ser todo lo que había. Y tenía razón.

Desde 2018 lleva por su cuenta y afirma, sin ningún complejo, que es su mejor época. No va de gurú, no vende métodos ni se inventa palabras en inglés para parecer más listo. Va de lo que sabe hacer, que es mucho, y de transmitirlo sin artificios.

Lleva desde 2009 en esto. Ha pasado por el sector del cine, por un gran grupo empresarial energético y en 2018 fue seleccionado entre los 25 mejores proyectos del Programa de Emprendimiento de la Fundación Tatiana. Ha trabajado con empresas de medio país y sigue prefiriendo el tú a tú a cualquier presentación con demasiadas diapositivas.